Advertisement

Customize

toomuchliferunningthroughmyveins

pisa la vida & arranca

1/28/30 02:29 am


11/3/09 12:01 am - (casi)elegía

Es curiosa la forma en que últimamente acudo a ti, al recuerdo que tengo de ti y a tus palabras, para inspirarme. Ahora, tanto tiempo después, me descubro entre tus líneas, tan enredadas, y siento una especie de calidez difícil de explicar: quizá sea la evocación de aquella felicidad de antaño, cuando vivíamos para otras razones tan distintas a las de ahora.
Tú eras mi "constante", el único pilar que sabía que nunca se derrumbaría a pesar de los terremotos. Sabías, mejor que nadie, que el huracán fluye hacia dentro. Me diste una identidad, en parte, dignidad, porque brillaba en muchos momentos sólo por el hecho de que tú pensabas que yo lo hacía. Hubo tanta intuición, tanto dado, tanto imaginado.
Vivíamos con películas que sentíamos tan adentro que nos dolía el alma, llorábamos lágrimas invisibles, éramos fuertes, éramos grandes (nunca como ahora); la vida se nos presentaba con tal intensidad que los planes se sucedían uno tras otro, sin dejar apenas espacio para la asimilación. De entonces, guardo las únicas veces que lloré de alegría: cuando ese sensación errante se apoyaba sobre mis pestañas, me tocaba con su gracia y surgían los deseos desde el centro de mis surtidores. Tan limpio, tan puro. Como lo éramos tú y yo, cariño. Todos.

Recuerdo ahora esa rabia, tan maligna. Tan lógica en su momento, yo sentía esas razones tan profundamente que me convertí en ceguera. Ahora sonrío: qué estúpida fui, por dibujar el final de esa historia de forma tan emborronada. El final, pienso, era inevitable de todos modos, porque cometimos el mayor error, el más tonto de todos: fuimos las 'mejores personas' y prometimos eternidad. Cómo cambiaron las cosas entonces, ¿viste? ¿te diste cuenta del momento en que los cristales se clavaron en el pecho, de manera inevitable? Los mayores amores conllevan, a veces, los mayores odios.
Vaticiné para ti un final roto en pedazos desde la rabia del amor negado. Acerté, y me arrepentí, porque me di cuenta entonces de que no quería merecer nunca más el deseo irrevocable de la redención. No quería, porque en ese momento yo ya te había perdido, tú me habías perdido a mí. Lo negamos con ahínco, y años después llegó la frase tan esperada: 'te eché de menos, a veces, lo sigo haciendo'. Lo habíamos reconocido mucho antes, pero decirlo en voz alta, oh, eso era distinto. Eso implicaba que tanto tiempo después reconocíamos nuestras debilidades, el dolor de la pérdida, el orgullo herido. Llegó la paz.

Ahora las 'mejores personas' son otras. Lo soy yo a veces, lo eres tú, pero te he perdido la pista en mi mapa, nunca regresaste. No lo hice yo tampoco, aunque si me lo hubieras pedido, lo hubiera intentando. Te intuyo muy dentro de mí, en el alma misma, con aquella sonrisa limpia de quien aún no cargaba con errores indeseados en la espalda. Puede que sí, pero estábamos ahí, 'ahora', ¿qué importaba el resto?

Me recuerdo en aquel momento más melancólica, enamorada del pasado, huidiza, miedica. He olvidado tantas cosas de entonces, he perdido luces.
Pero ahora tengo otros cielos. Tengo mis torres, los pilares que siguen intuyendo con una agudeza casi felina lo que yo no digo, a veces, lo que ni siquiera he llegado a pensar. Tengo mi propio horizonte, mi 'maravilla'. Aquellas burbujas que soñamos, bien, algunas explotaron, otras no. Otras configuran lo que soy ahora, como tú.
A veces llego al límite de mí misma y me hago tantas preguntas, cuando sé que la respuesta es tan simple, que no hace falta ni siquiera que sea pronunciada. Tengo tantas fotos no natas, tantos ángulos en mi mente, siempre supe que soy complicada solamente para aquel que no sabe verme desde la perspectiva adecuada. Qué le vamos a hacer.
Pero miro atrás, cae todo el espanto y te recuerdo como mi primera razón a ciegas. Entonces entiendo muchos por qués, y sonrío: mis 'mejores personas' me quieren tanto que hacen que me duela.
El único error que cometimos entonces, pero ahora, visto desde el ángulo adecuado.

10/24/09 01:25 pm

En ese momento ni siquiera me atreví a pestañear: perderme a mí misma merecería por lo menos mi ceguera.

Y cuando tú entornaste tus ojos, y me miraste en la penumbra, todo aquello que dijiste cayó en mí como una manta de paz. Me tapaste con ella, tan cálida y nueva después de todos estos meses de batallas perdidas, y por primera vez en tanto tiempo pude confiarme a Morfeo.

Yo también merezco la redención, ¿por qué no?

10/13/09 05:19 pm

En ocasiones, sé que soy de excesos. Sé que de cerca pierdo luces, de lejos brillo más de lo que soy en realidad. De círculos cerrados. Pienso más de lo que hablo, y saco conclusiones de intuiciones que tiempo después se vuelven realidad. Tengo el listón tan alto que ni siquiera yo soy capaz de llegar a él, unido a un conceptos tan confusos dentro de mí como "mediocridad" o "autenticidad". A veces me lío yo misma, me emborracho con mis propias ideas confusas y voy como una zombie por la calle, dentro de una burbuja que me excluye del mundo en general. A lo mejor soy yo quien quiere excluirse, quién sabe.
Las personas no somos perfectas. No lo somos porque no sabemos, porque no podemos o porque no queremos. No lo somos porque la humanidad es arte sin terminar, un lienzo a medio pintar, un cuadro que aún no está terminado. Sólo la esencia es perfecta, dentro de su pureza blanca; pero el resto, esa "perfecta imperfección" es una de esas maravillas que concede al ser humano su propia condición: vivir. Vivir, para errar, para volver a intentarlo, para mejorar, para pulir; pero también para caerse, para reírse de los defectos, para dejar lugar a la modestidad, para ser honestos, para aprender a amar, en fin, todos nuestros puntos flacos. ¿Qué seríamos al final sin ellos?
No soy quien tiene menos defectos, 'no soy tan simpática ni tan antipática'. Soy de excesos, pierdo luces, cierro círculos demasiado pequeños, me ahogo sin sal.

Pero todos, en algún momento, somos 'las mejores personas'. Incluso yo

9/16/09 11:47 pm

Todo esto me asusta tanto

8/9/09 06:08 pm

P L E N I T U D

Nada más
que
esa sensación punzante
en el pecho
cuando sientes
sonreir el alma
te estrenas
a carcajadas
y la vida duele
insistentemente
de t a n t o r e i r

8/5/09 01:41 am

.... o buscar a una chica con un gorro rojo, que te está esperando con un plan alternativo

8/1/09 07:21 pm

Pienso romper con dos generaciones de falsos héroes sufridores, a los que les gusta el dolor y quienes luchan por hacerse con el mayor porcentaje de desgracias.

Pienso romper con eso, porque nunca fue mi naturaleza y porque he dicho "ya basta".

7/29/09 03:52 pm

yo.me.mi.




CONTIGO


Yo suspirando(porti). Yo sonriendo(te). Yo esperando(te). Yo pintando(lavidacontigo). Yo soñando(tueternidad). Yo llorando(tumarcha). Yo pensando(enti). Yo decidiendo(atulado). Yo rompiendo(lomalo). Yo creando(elazulcontigo). Yo alucinando(contigo). Yo amando(TE). Yo escribiendo(palabrasparati). Yo leyendo(tusdedicatorias). Yo llamando(te). Yo recibiendo(tucariñodesmedido). Yo soplando(sueños). Yo mirando(te). Yo durmiendo(atulado). Yo bebiendo(borrachadeti). Yo creciendo(juntoati). Yo riendo(acarcajadas). Yo jugando(contigo). Yo despertando(mirandotusojos). Yo respirando(tupiel). TÚ en todos mis 'yo'. Yo viviendo. Yo viviendo. Yo viviendo.

Me emociona pensar que nos queda la vida por delante. Que hay algo tan sólido... de repente, hemos creado ese pequeño gran mundo que es sólo de nosotros dos. Me quiero, y por eso me quieres. Nunca imaginé ese impulso, tan fuerte, ascendiendo hasta las neuronas e instalándose en cada milímetro de mi piel. Algo de lo que no puedo ni quiero escapar, ese amor a lo que haces, a lo que dices, la oportunidad de equivocarte y rectificar. Equivocarse significa haber cogido el camino erróneo, y aunque 'yo no quiera más errores, pero quiero vivir más', lo cierto es que 'quien no vive deja el rastro del error más grande', y eso implica necesariamente equivocarse.
Tú fuiste 'mi primer gran acierto en un mundo que apenas comenzaba a despertar', todas mis apuestas al número que yo sabía ganador. Me hiciste intuirlo, porque lo dijiste con los ojos.

Por eso, tú eres mis 21 gramos.

7/20/09 12:26 pm

Dependeréporsiempredetualegría,quedependerásiempresólodelamía,quehablarádeti,hablarádeti. . .

6/14/09 10:06 pm

- C: ¿Cree en Dios?
- L: Padre, sinceramente lo que creo es que la religión...
- C: No le estoy preguntando si cree en lo que el hombre dice de Dios, le estoy preguntando si cree en Dios.
- L: Soy profesor. La razón me dice que jamás entenderé a Dios
- C: ¿Y el corazón?
- L: Que no me han hecho para eso. La fe es un don que aún no me ha sido concedido.

6/13/09 03:50 pm

Aún no sé cómo me sigues sorprendiendo, después de tanto. Me ves con unos ojos que ya quisieran tener muchos, sin mancha alguna de malicia, rencor u odio. Los fantasmas se pueden ir, porque sé que me amas de la manera más pura que puede haber: sin contratos, con alas.

Ladrona de tu esencia, voy persiguiendo y recogiendo las huellas que no has dejado, esas sonrisas que son la curva de mi felicidad, cuando tus ojos chisporrotean alegría.
He venido hasta tu cama a robarte alguno de tus sueños, y créeme que el mundo vuelve a nacer en los rincones de tu espalda, de noche, cuando cuento cuántas huellas de mi vida hay en tu piel y cuando te miro, mientras en tu pecho surge la vida a cada latido, y tus pensamientos pertenecen ya casi al mundo onírico. Y de repente, el sentido ascendente de tu vida para, me asusto... Suspiras profundamente, ¡estás soñando! 
Sonrío.

Estos días vivimos y dormimos al raso, pero no puedo amar más estos momentos en que sólo se escucha tu traqueteo con las hojas, ese dulce runrún que sale de tu cabeza, intentando "descubrir la pólvora". Y mientras, se oye mi bolígrafo deslizándose en un folio en blanco, con prisa, como si se fuera a quedar sin tinta, entre el Derecho laboral y tú.

Así, los exámenes y esperar que llegue el verano se hace mucho menos cuesta arriba.

6/10/09 12:39 pm

La gente cambia y, al final, yo siempre sufro porque no sé dónde meter tanto amor negado. Sufro porque sigo amando, en silencio, aquellos pequeños y preciosos momentos que guardé para la eternidad de mis días, para los fantasmas que aparecen por la noche. Sufro porque sigo amando de forma excepcional la complicidad que en muchas ocasiones rompí yo misma, pero también porque amo, de forma un tanto extraña, la forma en que me hicieron daño. Sólo se puede dañar tanto cuando se abren las puertas del alma de par en par, cuando esa persona es un trocito de tu propia piel, tan sublime, tan perfecta. Duele tanto sólo porque amaba de forma magnífica, cada centrímetro de la vida, la dignidad que me daban.


A todos los que ya no están.
A todos esos a los que eché de mi vida, o los que se fueron por cuenta propia. Sé que si existe ese vacío es porque fue mejor para mí, porque mi vida es más sana ahora, o porque la de los demás es más sana sin mí (son las marchas que más duelen, las que hieren el orgullo). Hay etapas que deben ser cerradas: segundas, terceras, cuartas partes raras veces son buenas.

Pero se permiten días para la nostalgia y echar de menos.
Como hoy.

5/25/09 01:58 pm

Cuando la mediocridad parece que me va a cortar en dos, respiro palabras. Salgo de esa maraña de ideas preconcebidas que nunca fueron hechas para mí, de todo ese barullo de gente que tiene la misma mirada y el mismo tono de voz.
Es entonces cuando, más que nunca, te siento.

Una vez tuve fulgor dentro de mis manos. Formaba parte de los sueños de otra gente que vivía, entre otras cosas, para hacerme feliz; pero en la dinámica de esta vida tan loca o tan tonta, aprendí algo totalmente erróneo, y lo único que no sé hacer es volver hacia atrás para cambiarlo. Aprendí también a cerrar círculos, etapas, da igual cómo se llame. Entendí que hay cosas que tienen un principio y un final, comprendí que pocas cosas duran eternamente porque incluso los latidos en el pecho están condenados a perder. Lo equivocado fue la razón por la que lo aprendí, ese miedo que desde joven se disolvió en mis venas, sin posibilidad de diálisis ninguna.
Tú te marchaste, ¿por qué no iban a hacerlo los demás? Tú te marchaste aun cuando todo indicaba que yo te necesitaba a gritos, aun cuando me caía en tus pisadas de gigante, aun cuando esperé y de tanto esperar la propia espera se perdió en el vacío. Si tú lo hiciste, pensé, entonces no había ninguna razón por la cual otro no lo hiciera. Así que aprendí a estar siempre alerta para que no volviera a cogerme de sorpresa, y aprendí que, si yo me marchaba primero, todo sería más fácil. "Antes de que te marches tú, me voy yo". Y no hay nada de orgullo ni de afán de superioridad, ¿para qué? No era necesario.
Es la dinámica autodestructiva de mi vida, y cuando alguien se alarga mucho soñando conmigo yo misma doy razones para poder cerrar puertas.


Pero tú no te marchas. Tú sigues en pie, estoico, y eres mi pilar cuando creo que me convertiré en polvo. Vas más allá de todo lo que digo, e intuyes lo que realmente siento a través de los silencios que dejo caer. Me muerdes el alma, sólo para que ella grite y se escuche por encima del discurso tan estudiado, tan monótono. Has borrado la mayor parte de mis errores porque yo misma entendí que los ceros comienzan a contar y no importa el momento en el que te encuentres, ni que no sea el más adecuado ni el que tú esperabas. Logré ese impulso concéntrico que tanto quise para mí, que tanto quisiste tú mismo con ese fulgor, de alma dorada, que me suspiraba por las noches. Aspiraste mi vida tan equivocada, tan torcida del camino, me regalaste un nuevo desvío y tantas lecciones para seguir adelante que ni siquiera me importa seguir cometiendo errores, porque quiero 'vivir más'. Te quiero, aunque tantas veces hayas escuchado mi amor negado. A veces te empujo hasta el borde de mí misma, quiero que saltes; pero te has propuesto romper con esa dinámica de antaño y demostrarme que hay gente que se queda. Sí, que se queda. No importa lo que pase, ni cómo pase, tú quieres enseñarme que un círculo se cierra de forma natural, que a veces duele más o duele menos, pero que si duele es precisamente porque estoy viva; que hay más constantes en la vida de las que yo creo. Gracias a ti, cerré de verdad mi primer círculo y sé que, en el futuro, no me arrepentiré, porque ese brillo que yo veía no era más que un espejismo de mi propia estrella. Que lloraba porque no sabía ver lo que otros ojos tenían tan claro. Y llegó el fin, 'limpia, oxigena, respira'.
Espero que entiendas que hay momentos en los que, sin querer, bajo hasta el sótano de la dignidad humana. He perdido a muchas personas, muchas, a las que necesito inevitablemente echar de menos. A veces necesito echarlas de más. Quiero que comprendas que fuiste mi primer gran acierto dentro de un mundo que apenas comenzaba a despertar, y yo necesitaba respirar muchas veces antes de volver la cara hacia ti y decir "sí, quiero quedarme aquí, y no quiero huir nunca más". Aún quedan errores, desperfectos de fábrica que debo arreglar, porque aunque me costó entenderlo, sé que cuando yo sufro, lo haces tú también. Te lo dije: tus evidencias a veces a mí no me lo parecen tanto, y hay cosas tan básicas y tan naturales a las que yo quiero encontrarle explicación y realmente no la tienen. No la tienen porque, sencillamente, existen. Y existen de una forma tan rotunda que hace que me duela el alma, porque el amor debe doler de tanta felicidad. Si me da miedo saber la profundidad de lo que hemos creado es porque sé que tengo mucho que perder, ni más ni menos. Quieres que seamos uno, y a veces se me olvida que dentro de ese 'uno' estás tú también, que mis decisiones afectan directamente a las tuyas. Cuando lloro y me enfado, cuando me quedo callada, no es contigo con quien quiero iniciar la guerra. Es conmigo, trato de encontrar de nuevo el equilibrio, trato de no tambalearme y no empujarte a saltar. Trato de ser yo, sin más.

Apenas sé ya echar de menos, pero tú lo revuelves todo dentro de mí para recordarme todas aquellas razones, los motivos por los cuales estoy hecha para vibrar y sentir. Lo haces todo más sencillo, lo simplificas. Por eso, entre otras cosas, te quiero tanto. Porque me miras y me quieres de una manera tan natural que parece que es innato en ti, y porque aunque sé que puedes vivir sin mí, no quieres hacerlo.

'& dormíamos tan juntos que parecíamos siameses'

4/22/09 12:53 am

Cada persona es muchas vidas, muchas personas a la vez. He sido mucho y he sido poco. He sido un mundo, un mar, un océano. Un huracán, la paz, la panacea, el veneno. He sido todo.
Y también he sido nada.
Siempre se dice que no comprendes el principio hasta que no llegas al final. Necesitas ir desenredando la maraña de ideas, de los pasos que diste, de los momentos que viviste. Necesitas comprender por qué algunos, incluso, los dejaste a medio vivir. A medio escribir.
Hay historias que tienen que existir, para luego poder ser escritas con el alma. Hay otras que tienen que quedarse detrás de los ojos, algunas nunca deben cobrar voz; pocas de ellas necesitan algo tangible.

En ocasiones solamente necesité un esbozo de lo que estaba por venir, porque pintaba pequeños cuadros para algo grande. Algo, que era mi vida, que estaba en blanco y negro. Deseé algo trascendental, insólito, y tardé mucho tiempo en darme cuenta de que todos los errores que cometí, todos los tachones en el cuadro, todos los borrones en el libro, todo ello formaba parte de la gran obra que soy ahora. Tuve que esperar a que se disipara el dolor, sólo entonces pude comprender que los errores son también aciertos: te enseñan cuál es el camino equivocado que no debes volver a escoger. Hemos llegado a un punto en el que ya no importa volver atrás sobre los pasos y trazar otro sendero con los zapatos. Da igual el tiempo que tardes, porque al final la última palabra, el último borrón, el último punto y aparte (o punto y final) lo tienes tú. Aunque hay pocas constantes en la vida, siempre la he tenido yo.

Deseé tantas veces ceros para volver a empezar que he perdido la cuenta. Hasta que de pronto supe que la única razón por la que deseaba esos ceros era para comenzar en algún lugar, de algún modo que ya no me dolieras. Comprendí de golpe que nunca sería posible porque sigo sin usar mi última palabra, mi último retazo en esa gran obra, mi último borrón. ¿Qué serías? 

¿Qué pasaría si mañana ya no existieras? Si yo olvidara esas tardes de domingo tan dolorosamente largas, de la misma forma en que he olvidado ya tu voz. Si tú te acercaras y me tocaras, si comprobaras que existo.
Eres la última historia de la primera persona que fui, y necesitas ser contada con el alma. Necesitas tener un final que me demuestre que tu error no fue en vano.

4/14/09 02:02 pm

De la vida, en su máxima expresión...





                                                                                                                                 ... & de muertes repentinas.

3/3/09 12:45 am

Como cuando por dolor giras el mundo,
como cuando si me miras, no respondo,
como cuando vives solo en tus recuerdos,
como cuando miras sólo tus defectos.


De vez en cuando, coleas en mis recuerdos. Me atraviesas la vida como si fueras una cuchilla, pero cada día tu hoja se va volviendo menos afilada. 
Por fin, a secas, te quiero. . .

 
& cuando nada y cuando nadie ya te ofende
es el momento en el que verdaderamente
eres “tú” por lo que eres,
y mirándote, te quieres ...

2/27/09 07:00 pm

Hubo un tiempo en el que necesité ese dolor tan intenso para escribir. Era placentera la forma en que las palabras cobraban forma a la altura de la garganta, y borbotaban como si fueran mi propia sangre; se me iba la vida a través de los dedos. Padecía verborrea crónica, y supe de pronto que cuando mi voz fallara, solamente tendría que escribir.
Era necesario el dolor, sin embargo. El dolor que lo arrasaba todo por dentro, que arañaba las entrañas, que quemaba el alma y te dejaba sin respiración. Tan intenso.

Poco a poco lo fui escondiendo todo, y todavía no sé la razón. Es posible que porque, celosa, guardara mis palabras para cuidarlas mejor, no lo sé. Las palabras aparecen, sin más, imponiendo una verdad de una moral tal, que hace temblar.
Pero tú eres un terremoto.


Cada cierto tiempo vienes a revolverlo todo, a quitarme las palabras con ese derecho que siempre creíste tener, y me dejas desamparada en este mundo de silencios. Fuiste mi mayor enigma, mucho más grande que otros secretos, eras una historia a mitad, porque no quisiste escribir en tu parte del libro. Aún me pongo nerviosa al subir esas escaleras, y casi me quedo sin respiración cuando salgo por la puerta, por inercia te busco entre tanta gente.
Dejaste de existir exactamente desde el momento en que me di cuenta de que tú ya habías puesto punto y final a algo que ni siquiera había empezado, a algo que ni yo misma sabía qué era, sólo necesitaba comprenderte. Lo necesitaba de una forma tan desesperante que gastaba horas inútiles intentanto descifrar el misterio de tus días, el misterio de tu vida propia, que poco a poco se fue haciendo mía.

Desapareciste, de repente, sin dejar rastro. Es lo que siempre haces, no eres de quienes dejan migas de pan por el camino, cuidadosamente escondidas, para seguir tu pista. Te vas, de la forma más sencilla y dolorosa en la que alguien podría irse. Con sigilo, cortas los hilos, te desatas y emprendes un nuevo rumbo. Es curioso: siempre tuve la sensación de llegar justo un minuto más tarde a todos esos sitios en los que acababas de estar.

"Una tarde, en silencio, me dijiste que no estaba a la altura. Me contaste sin palabras que la distancia entre tus pisadas de gigante y mi mundo podía llegar a ser lacerante, pero mentiste. La verdad, escondida en tus ojos opacos, era que tú eras tan grande como yo, y querías ser más pequeño.
& no hubo chispa
.
"

2/20/09 12:25 am

Hoy me acordé de Bergen. De nuestros paseos por el puerto, del olor tan intenso a mar, del sonido de las gaviotas por las mañanas, de esa pequeña ventana por la que entraba tanta luz por la noche. Me acordé de Bryggen, del barco hacia los fiordos, de mi 20 cumpleaños, de los regalos sorpresa, de la sensación de pasar mi primer cumpleaños fuera de casa, de lo feliz que era pasándolo contigo. El funicular, las vistas desde lo alto, la bajada por el sendero.

Bergen, en todo su esplendor. El tren a Oslo.
Tú & yo. Nuestro viaje. Nosotros

1/28/09 01:28 pm

Creo que nunca nada ha sido tan perfecto como ahora.



Y es que aunque falten pequeños (o grandes) detalles para terminar de perfeccionarlo todo, lo cierto es que no necesito nada más para seguir adelante, y para aspirar a seguir mejorando día a día. Incluso la tristeza de algunos días encaja en este puzzle repleto. Hasta la nostalgia.

Nada más. Qué bien suena.
Powered by LiveJournal.com

Advertisement

Customize